La temporada 2012-2013 está siendo muy negativa en el apartado de lesiones para los Celtics. Que tras haber disputado 51 partidos de liga regular, la plantilla, a pesar de haber reducido inicialmente el número de jugadores con riesgo de lesión, tenga ya tres jugadores lesionados para toda la temporada y sólo uno de ellos entrase dentro de lo imaginable, empieza a parecer desafortunado. Especialmente cuando durante la temporada anterior Green, Wilcox y Bradley, además de Ray Allen de manera intermitente, fueron azotados por el mismo síndrome. O cuando en otras temporadas Garnett o Perkins faltaron en momentos cruciales en los que se podría haber alterado el número de títulos conseguidos.
Parece que todos esos precedentes muestran que las lesiones forman parte del paisaje de los Celtics de los últimos años y si revisamos lo acontecido, veremos que en ningún caso anteriormente han dado paso a grandes movimientos de compensación en plena temporada. En este caso, presumiblemente, tampoco lo harán. Pierce y Garnett no parece que vayan a moverse y las posibilidades de armar traspasos con otros elementos del equipo parecen ya escasas. Y, sin embargo, a algo más de 30 partidos de distancia de los playoffs, ¿qué posibilidades le quedan a los Celtics de realizar una gran temporada? El récord de victorias conseguido tras la lesión de Rondo es admirable, pero ¿en qué condiciones físicas estarán los jugadores tras disputar 31 partidos más de liga regular? ¿Cómo soportarán la intensidad creciente de unos playoffs con tan pocos efectivos útiles? De disputarse todas las series a siete partidos, los Celtics se encontrarían ahora mismo a 52 partidos de las finales de la NBA, un verdadero océano que parece imposible de atravesar, especialmente si en el camino te esperan siete posibles partidos frente a unos Miami Heat que ya derrotaron en el curso anterior a unos Celtics con Rondo. Un Rondo con el que, actualmente, tal vez no son un equipo tan competente, pero si son un equipo más fuerte, más poderoso físicamente y más fresco.
Para mejorar sus opciones, los Celtics disponen de tres vías: realizar un traspaso, fichar agentes libres o adquirir un jugador al que su equipo someta a un buyout. El éxito del primer paso está lastrado por la falta de jugadores transferibles. Por fuera, Lee, Bradley y Terry son ya imprescindibles, así como Green, Pierce y Garnett. Además, Bass y Wilcox no son fácilmente mejorables en un traspaso, mientras que Fab Melo parece formar parte de los planes del equipo a largo plazo. Sólo los salarios de Barbosa y llegado el caso el de Collins, untado con rondas, podrían reportar algo de valor a cambio, pero ahí topamos con otra limitación: la indisposición del equipo a desprenderse de sus rondas. No parece pues que el mercado vaya a ofrecer muchas oportunidades a los Celtics, si de lo que se trata es de disputar esta temporada en las mejores condiciones posibles. Queda pues la free agency, con buyouts o sin ellos, en la que no se esperan grandes nombres ofreciéndose al equipo como en el pasado hicieran PJ Brown, Sam Cassell, Michael Finley, etc. Si a ello añadimos lo decepcionantes que han sido muchos nombres llegados en esas fechas (Mikki Moore, Stephon Marbury, Troy Murphy, Ryan Hollins…), la cosa pinta complicada.
A pesar de todo, hay que mantener la confianza en que llegue algún tipo de ayuda, pero sin contar con grandes movimientos inesperados, que sin duda alejarían aun más al equipo de sus objetivos en esta temporada. Las lesiones no dejan de ser un imprevisto en un plan de transición a medio plazo que no va a alterarse mientras el equipo rinda al nivel que ha estado rindiendo los últimos años de la mano de Pierce y Garnett. Todos los movimientos realizados esta temporada apuntan a que el objetivo de fondo ha sido mantenerse como equipo importante y el desarrollo de ciertos jugadores que envuelven al cuarteto Rondo-Pierce-Garnett-Terry, especialmente Bradley, Lee, Sullinger y Green, todos ellos en una edad claramente de progresión, e incluso el decepcionante Bass. A realizarlo, además, disponiendo de elecciones de primeras rondas de Draft que permitan seguir hallando jóvenes con futuro en el equipo. En este sentido no hay que olvidar que el Draft ha sido un instrumento clave en la gestión de Ainge: fueron jugadores de Draft los que permitieron la llegada de Allen y Garnett (concretamente Jefferson, West, Gomes, Jeff Green y Gerald Green) y los que arroparon al Big Three en sus mejores años (Rondo, Perkins y Tony Allen). Es obvio, pues, que el planteamiento es que el futuro se construya con esos elementos, formados durante el mayor tiempo posible bajo la batuta de Pierce y Garnett, y que llegado el momento, se conviertan en material de traspaso o pieza clave de un equipo competitivo con unas bases diferentes de las actuales. Como el propio Ainge viene indicando, más o menos claramente, sólo una gran oportunidad modificaría este guión.
Por lo tanto, a algo más de 50 partidos de distancia de las finales, parece que nos esperan buenos partidos, orgullo y épica para conseguir victorias y una senda muy complicada si se alcanzan los playoffs, donde en algún momento el equipo descubrirá sus limitaciones competitivas. Lo deseable es que eso suceda lo más tarde posible y que algún nuevo activo acabe echando una mano. En este sentido, todo apunta a que en pocas horas o días habrá algún nuevo jugador verde llegado con un contrato de diez días. Pronto sabremos de quien se trata.
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Sin duda, las lesiones son un lance decisivo del juego, que afectan a todos los equipos … pero con nosotros se están cebando ya de una manera excesiva en estos últimos años; no creo que haya ningún otro equipo aspirante al que le hayan lastrado tantas veces como a nosotros. Recapitulemos: al margen de problemas musculares o lesiones de menos importancia en tobillos, codos, etc., centrándonos solo en lesiones de las llamadas “done for season” que hayan implicado cirugía, tenemos:
- En 2007: Tony Allen (ligamentos rodilla) : 9 meses
- En 2009: Garnett (rodilla) : 5 meses y Leon Powe (ligamentos rodilla) : 1 año
- En 2010: Perkins (ligamentos rodilla) : 8 meses
- En 2012: Bradley (hombros): 7 meses, J.O’Neal (muñeca): 4 meses,
Jeff Green y Wilcox (aneurisma de ahorta): 1 año
- En 2013: Rondo y Barbosa (ligamentos rodilla), Sullinger (espalda)
… uff, es demasiado. Demasiadas lesiones, y demasiado importantes (no olvidemos la de Shaq en 2011, que también fué decisiva), parece que nos ha mirado un tuerto. Y lo curioso es que, a pesar de que en nuestros veteranos el riesgo de lesiones es muy alto por su edad, casi todas las lesiones han sido de jugadores jóvenes … lo que ha sido un lastre tremendo, porque muchos de ellos eran los que tenían que haber dado descanso al Big Three, que a buen seguro habría llegado con las piernas mucho mas frescas a los partidos decisivos de play-offs.
En fin, que vamos a decir de infortunio, cuando somos el único equipo que ha sufrido dos fallecimientos, y no de jugadores cualquiera, sino de los que estaban llamados a ser los dos jugadores franquicia en la década de los 90.
Pero bueno, aún así, este equipo seguirá luchando, de eso no hay duda. Vamos a ver como soluciona esto Ainge, se espera al menos una incorporación durante estos días de parón del All-Star, suenan principalmente Flynn y Mack, que parecen cuando menos apropiados …