Boston, 19/5/1997. Los Boston Celtics han informado de la contratación de Larry Bird como entrenador durante los próximos tres años. El acuerdo ha llegado tras varias semanas de rumores, durante las que se han barajado los nombres de Larry Brown y Rick Pitino, entre otros, como sustitutos de M.L. Carr, quien presentó su dimisión el mes pasado . El ex-jugador de los Celtics se incorpora a la franquicia después de haber ocupado el cargo de asistente especial en Boston desde 1992 , el año de su retirada como jugador.
En sus primeras declaraciones en el nuevo cargo, Bird ha manifestado su ilusión por seguir la senda hacia los banquillos que otros grandes jugadores de Boston, como Bill Russell siguieron en su día. Consultado sobre los resultados de la última temporada, ha manifestado: “Ha sido un año muy duro en Boston, a causa de las lesiones y nuestros limitados recursos. Los Celtics necesitan incorporar nuevos jugadores para volver a ser competitivos. Afortunadamente contaremos con dos elecciones altas de Draft, en un año en que se convertirán en profesionales grandes promesas como Tim Duncan”.
La franquicia de Boston tiene pendiente aun decidir quién ocupará la dirección de operaciones, ya que tampoco se espera la continuidad de Carr en dicho cargo
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Dicen que existen una infinidad de universos, en los que llega a suceder cualquier cosa imaginable. En el nuestro, Larry Bird jamás se convirtió en entrenador de los Celtics, ya que la elección recayó en Rick Pitino, quien se adueñó de la dirección de la franquicia hasta enero de 2001. Por su parte, Larry Bird recibió una oferta para incorporarse como primer entrenador ese mismo año a los Indiana Pacers , la cual aceptó. Así, tras tomar un equipo que acababa la temporada anterior con un récord negativo de 39-43, consiguió en su primer año el récord de victorias en liga regular de la franquicia (58) y alcanzó la final de Conferencia, siendo eliminado en siete reñidos partidos por los Chicago Bulls de Michael Jordan. Bird se mantendría durante dos temporadas más como entrenador, visitando de nuevo las finales de Conferencia en la temporada 1998-99 y alcanzando las finales de la NBA en el año 2000, donde caería ante los Lakers de Kobe y Shaquille.
¿Pero cómo habrían sido las cosas en un universo en que Larry Bird sí que se convirtió en entrenador de los Boston Celtics? Vamos a intentar advinarlo. De entrada se hubieran producido dos hechos diferenciales de gran importancia. El primero es que la mala experiencia de Carr no habría sido un factor clave en la decisión de no otorgar la confianza a otro entrenador ex-jugador, sin experiencia en el cargo. Por el contrario, los propietarios de la franquicia habrían entendido que una estrella con la personalidad de Larry Bird podía aportar mucho a un equipo sin rumbo ni liderazgo suficiente, en un momento en que se avecinaba la llegada de nuevos y prometedores jugadores a la plantilla. Otra diferencia fundamental respecto a nuestra realidad es que, a diferencia de Rick Pitino, Bird no hubiera sido un entrenador ajeno a lo vivido en Boston durante los últimos años o incluso a la propia NBA, sino que él había contemplado desde muy cerca la deriva de la franquicia, a menudo desde una perspectiva crítica. Observemos, a modo de ejemplo, la valoración que Larry realizaba del traspaso de Sherman Douglas por Todd Day y Alton Lister en una biografía publicada hace algunos años: “Day era un jugador egoísta que pensaba sólo en una cosa: como obtener su tiro. Cuando me enteré del acuerdo, me di cuenta de que no estaría en Boston mucho más tiempo”.
Así pues, sin duda la suma de ambos factores hubiera propiciado que los movimientos del equipo fueran en otro sentido y que los pasos dados en la temporada 1997-98 fueran distintos. De entrada, es plausible pensar que, a petición de Bird, Carr siguiera un año más al frente de la dirección de operaciones, bajo la condición de que intentase proporcionarle una plantilla ajustada a sus deseos, o bien que a la contratación de Bird siguiera la de un ejecutivo con el que existiera máxima sintonía. No parece probable, en cambio, que Larry hubiera optado también por asumir la faceta de director de operaciones.
A continuación, cabe imaginar que las elecciones de Draft hubieran sido algo distintas. La elección de Chauncey Billups con el número 3 es probable que no se hubiese producido, ya que el puesto de base no era donde Boston más flaqueaba (no en vano contaba con un eficaz David Wesley, con un relevo en el banquillo en Dana Barros y con un jugador como Dee Brown capaz de ejercer de base), sino en el de pívot, y Tony Battie estaba disponible (pick 5 realizado por Denver). En cuanto al pick 6, sin la necesidad de elegir jugadores de Kentucky, Boston es posible que se hubiera decantado por un alero corpulento que tampoco tenía en la plantilla, como Tim Thomas o incluso Tracy McGrady, cuyo talento ya era suficientemente evidente como para invertir una elección. O quizás Billups habría caído hasta la posición 6 o quizás las elecciones hubieran sido las mismas. Eso siempre es difícil de prever, pero lo que es seguro es que el pick 3 no se hubiera enviado unos meses después a otro equipo en un traspaso, sino que hubiera sido considerado por Bird como una pieza básica en la reconstrucción.
También es posible que Bird hubiese optado por mucho más continuismo, en detrimento de las tendencias rupturistas de Pitino, al menos a corto plazo. Boston tenía de desprenderse necesariamente de todos los jugadores de ínfima calidad que había introducido Carr en el equipo, entre ellos Marty Conlon, Todd Day, Steve Hamer, Michael Hawkings, Stacey King, Alton Lister o Brett Szabo, pero tanto Radja, como Rick Fox y David Wesley, jugadores perfectamente competentes, hubieran seguido en la plantilla. Hay que tener en cuenta que Fox y Wesley se marcharon del equipo a cambio de nada, a pesar de haber estado ambos en el Top Ten de jugadores que más robos (steals) habían realizado en la temporada 1996-97. Y es que con un grupo de jugadores formado por Wesley/Barros, Eric Williams/Dee Brown, Rick Fox/Greg Minor, Antoine Walker y Dino Radja/Pervis Ellison, Boston ya disponía una base de calidad suficiente en todas las posiciones, que bajo la dirección de Bird y debidamente acompañada de las dos elecciones de primera ronda y de algún agente libre de nivel NBA, hubiera ofrecido una imagen muy diferente a la del año anterior y en nada inferior al equipo que presentó Pitino en la nueva temporada. Sin embargo, es bastante seguro que otros de los movimientos que hizo Pitino se hubieran acabado produciendo también, como traspasar a un Dee Brown demasiado acosado por las lesiones o extender un oneroso contrato a algún jugador interior.
Indudablemente, tampoco con Bird el equipo hubiera escapado a corto plazo de sus miserias, pues la plantilla necesitaba más talento y dicho talento sólo podía llegar via Draft, dado que Boston contaba con poco elementos traspasables. Probablemente el récord de victorias hubiera rondado también las 36-46 y Boston habría acabado obteniendo igualmente a Paul Pierce en el Draft en el año siguiente. Ahora bien, es precisamente a partir de este momento cuando las cosas hubieran sido manifiestamente distintas. A Bird no le habrían entrado las inseguridades de Pitino, que motivaron dudosos movimientos en que se intercambiaba un elevado número de jugadores que acababan aportando más o menos lo mismo al equipo, y habría optado por retener durante varios años las dos elecciones de Draft de 1997 junto a Pierce y Walker, así como los veteranos Fox y Radja, que habrían contribuido a modular los excesos juveniles de la pareja y a aportar una veteranía que se echó mucho en falta en la era Pitino. Los problemas de condicionamiento físico de Walker o su anarquía tiradora en la pista también habrían sido abordados por Bird de otro modo, bien controlándolos o bien solicitando su traspaso mucho antes de 2003. Ello habría permitido que las temporadas 1998-99 y 1999-00 hubieran sido de crecimiento y desarrollo de la plantilla y no temporadas perdidas en las que Pierce y Walker dejaban al equipo muy lejos de los playoffs.
Así, podemos considerar que bajo la tutela de Bird hubieran existido importantes diferencias de aproximación a la crisis de mediados de 1990 y que éste hubiera aportado, a buen seguro, una salida mucho más rápida del agujero en donde Boston seguía cuando se fue Pitino. Bird demostró en Indiana que con los jugadores adecuados sabía cómo hacer funcionar un equipo competitivo. En 1997 no había en Boston ningún Reggie Miller, ningún Rik Smits o ningún Chris Mullin, pero sí elecciones de Draft con las que obtener jugadores de nivel y conseguir implantar a medio plazo una fórmula similar. Justo al revés que Pitino, quien no supo entender que tipo de juego podía funcionar en la NBA, como hacer funcionar un equipo de profesionales, ni hallar soluciones a las carencias existentes en la plantilla. No parece osado imaginar que con Bird los Celtics hubieran acabado la década mucho mejor armados y habrían acelerado su regreso a los playoffs, de la manera que hemos expuesto o de otra algo diferente. O, dicho de otro modo, no cabe duda de que Larry Bird hubiera sido mucho mejor fichaje que Rick Pitino para el banquillo de los Boston Celtics.
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Muy interesante el artículo … y esa pregunta nos la hemos hecho todos más de una vez. El escenario está muy bien planteado, y sin duda le hacía a él mucho mas adecuado al entorno. Nunca lo sabremos, pero todos estamos convencidos de que nos habrían ido mucho mejor las cosas, en vista del gran trabajo que hizo Larry en Indiana y de lo decepcionante que resultó la labor de Pitino en Boston.
Lo que no tengo muy claro es si fueron los Celtics los que prefirieron a Pitino sobre Bird o si fué mas bien Bird quien se decantó por Indiana, ya que tengo entendido que Larry rechazó la oferta, supuestamente por desavenencias irreconciliables con el por entonces propietario, el inefable Paul Gaston. Una pena que no estuvieran en aquella época los actuales propietarios, con los que da la impresión de que si podría haber existido muy buena sintonía.
En fin, es una espina que tenemos clavada, y que muchos esperamos poder quitarnos cuando quede vacante el sillón de Danny Ainge … queremos a Bird de vuelta en Boston!
Pues sí, la relación entre Gaston y Bird no era nada fluida, sus colegas eran Volk y Cohen, pero fueron quedando apeados del staff celtic a medida que avanzaban los años oscuros y lo último que quería Bird es vivir bajo la sombra de Pitino, así que llegado el momento, sin la confianza de la propiedad, también él se fue. Realmente a Bird no le ofrecieron nunca el puesto, por el contrario, le encargaron la búsqueda de alternativas al banquillo y fue él quien hizo los primeros contactos con Pitino.
Y ojalá que Bird pudiera sentarse en el banquillo o el despacho céltico, pero creo que por edad perderemos esa oportunidad. Por cierto, ¡que gran duo podría formar con Danny Ainge! Porque el ejecutivo del año 2012 de baloncesto sabe mucho y sin duda ha sido quien mejor a rendido de todos los tiempos en la triple faceta de jugador-entrenador-ejecutivo.