Desde que, en verano de 2007, los Celtics se convirtieron de la noche a la mañana en un equipo contendiente, cada temporada ha sido, además de una carrera por conseguir los mejores resultados, un proceso de aprendizaje sobre las potencialidades del equipo y de perfeccionamiento a lo largo del año operando en el mercado. No ha habido un sólo año en que Danny Ainge no se haya movido para reforzar el equipo con la temporada ya iniciada, no dando por bueno lo que ya había e intentando cubrir de la mejor manera posible las perennes necesidades célticas. En este sentido, el mes de febrero, con la llegada del deadline de traspasos y, actualmente, con la finalización de la liga china, y el mes de marzo, con los buyouts tardíos que pactan algunos jugadores con sus equipos, ofrecen las últimas oportunidades de mejorar alterando la composición de la plantilla.
En el presente año, donde como ya sospechábamos , no se han producido traspasos que implicasen a los principales jugadores, a pesar de la lesión de Rondo, parece que las nuevas caras van a consistir en Terrence Williams, Jordan Crawford y D. J. White, a la espera de una cuarta incorporación que mejores las prestaciones interiores del equipo. De la capacidad de ayudar al equipo de estos jugadores habrían de depender las aspiraciones célticas para los próximos playoffs, pero ¿en qué medida suelen ser determinantes las incorporaciones tardías? ¿Qué sucedió en las temporadas precedentes? ¿Hasta qué punto los movimientos de febrero y marzo cambiaron el destino del equipo? Lo vamos a repasar a continuación.
Temporada 2011-2012
Incorporaciones: Ryan Hollins, Sean Williams.
La temporada anterior no resultó muy activa en estos dos meses, como consecuencia de lo enrarecido del calendario en el año del buyout. Por este motivo, el inicio del campeonato se demoró hasta finales de diciembre, de modo que en febrero-marzo no existía una perspectiva tan profunda de las necesidades de la plantilla. Además, los Celtics presentaban un vestuario muy cohesionado. Ahora bien, con Jermaine O’Neal, Jeff Green y Chris Wilcox fuera de juego, a Boston le tocó cubrir sus necesidades interiores mediante Hollins y Williams (fichado tardíamente en abril), cuyo impacto fue entre moderadísimo y nulo, especialmente en el segundo caso, que apenas tuvo tiempo de juego. Si se llegó a las finales de Conferencia, no fue gracias a ellos.
Temporada 2010-2011
Incorporaciones: Jeff Green, Nenad Krstic, Troy Murphy, Sasha Pavlovic, Carlos Arroyo, Chris Johnson.
Fue la temporada con mayor presencia de estrellas en las filas bostonianas: Pierce, Garnett, Rondo, Ray Allen, Shaquille O’Neal, Jermaine O’Neal. Se partía sobre el papel con las mejores condiciones para asaltar el título, pero las lesiones de los O’Neal y la decisión de Ainge de desprenderse de Perkins para obtener a Jeff Green propiciaron una profunda transmutación en el equipo y éste quedó irreconocible. Murphy, Pavlovic, Arroyo y en menor medida Krstic representaron el paso de una plantilla articulada alrededor de un quinteto fuerte a otra que emitía un profundo aroma a mediocridad y falta de química, que liquidó por completo las opciones del equipo aquel año.
Temporada 2009-2010
Incorporaciones: Nate Robinson, Michael Finley, Marcus Landry
En el último año en que Boston se asomó a las finales de la NBA, los Celtics fijaron sus objetivos en rejuvenecerse por fuera mediante la llegada de Robinson y la marcha de House y en intentar relajar los minutos de Pierce con la llegada del veterano Finley. A pesar de las dudas que ofrecía la marcha de House, Nate Robinson cobró protagonismo tanto en ciertos partidos restantes de la liga regular como en momentos claves de los playoffs, lo que acabó haciendo positiva su llegada. No puede decirse lo mismo de Finley, cuyo paso fue mucho más discreto. Incorporaciones positivas, aunque no determinantes en el devenir del equipo.
Temporada 2008-2009
Incorporaciones: Mikki Moore, Stephon Marbury
En un equipo campeón que jugaba de memoria, la continuidad fue la tónica a lo largo del año, de modo que los movimientos del periodo se orientaron exclusivamente a reforzar moderadamente dos posiciones con relevos poco convincentes: la de base, con el desmejorado Sam Cassell y nunca del todo bien protegida por Eddie House, y la de pívot, con el vergonzoso Patrick O’Bryant. La lesión de Garnett en el mes de marzo destruyó las opciones de unos Celtics que iban como un rayo a por el título, pero tampoco Moore o Marbury representaron una gran mejora en el juego de Boston antes y después de la misma: unos días cumplían y otros desaparecían. La falta de calidad del primero y de cabeza del segundo evitaron que su llegada tuviera un gran impacto.
Temporada 2007-2008
Incorporaciones: PJ Brown, Sam Cassell
Creo que no es exagerado afirmar que, de no producirse la llegada de PJ Brown, habría sido posible, aunque no seguro, que Boston no hubiese obtenido el título aquel año. La aportación de este veterano fue determinante en los playoffs y representó en unos meses mucho más que todas las otras incorporaciones que hemos mencionado hasta ahora. En cuanto a Sam Cassell, su impacto fue menor de lo esperado y se fue diluyendo a medida que avanzaron los playoffs, pero sin duda su veteranía y sus aportaciones resultaron también positivas para el vestuario céltico. Sea como sea, ambas incorporaciones pueden considerarse un gran acierto.
Valoraciones finales
Revisados los datos, parece que, por lo general, los movimientos del mes de febrero y marzo no han mejorado de manera significativa los equipos bostonianos, con la excepción del año del título. Además, dichos movimientos han sido especialmente pobres en los dos últimos años, cuando no se ha mejorado o incluso se ha empeorado tras la llegada de nuevos jugadores. La mayoría de jugadores con reputación llegados en este periodo han rendido por debajo de lo esperado, mientras que los que ofrecían algunas dudas, tras su paso por el equipo, han acabado por desvelarlas en el sentido negativo.
Así las cosas, ¿caminamos hacia la frustración con la llegada de Crawford, Williams y White o serán realmente los jóvenes jugadores que el equipo necesita para descargar las piernas de los veteranos, ampliar la rotación y no pensar en cómo hubiera acabado la temporada sin tantas lesiones? Los próximos meses nos sacarán de dudas.
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Ciertamente, la sensación que más se viene a la cabeza al pensar en los refuerzos “febreriles” es la de decepción, a pesar del magnífico recuerdo que todos tenemos de aquellos play-offs que hizo el bueno de P.J.Brown en 2008. No por ello le critico demasiado a Ainge esos fichajes, porque casi todos ellos me parecían acertados en su momento (…¿quien no se ilusionó con la llegada de Marbury, y quién no pensaba, por ejemplo, que Murphy era el mejor interior disponible en aquél momento? … por desgracia, después nos salieron rana, como tantos otros). Pero no se deben esperar milagros de refuerzos fichados como agentes libres en Febrero, lo normal es que solo sean meros parches para cubrir bajas de lesionados, el problema es que nosotros siempre hemos tenido plantillas bastante cortas (y además, diezmadas por las lesiones), y que el primer año nos dieron buen resultado, pero no se puede esperar que eso ocurra todos los años.
Se observa, sin embargo, un cambio de estrategia claro por parte de Ainge en ese tipo de refuerzos tardíos: hasta ahora siempre había buscado veteranos curtidos en mil batallas y supuestamente “de garantías”, que teóricamente podrían elevar un poco el nivel del equipo. En cambio, este año se busca ante todo juventud, buena forma física y cierta polivalencia, con el único objetivo de aportar oxígeno y piernas frescas al equipo, y sobre todo dar mayor descanso a los titulares, para que sean estos los que rindan a mayor nivel que en años anteriores. Y al mismo tiempo, se les escoge también fijándose en que tengan potencial y margen de mejora, con un ojo puesto ya en que puedan formar parte también del próximo proyecto futuro … lo que parece una estrategia acertada, ante las escasas opciones de anillo para este año.
A mi en principio me gustan las tres incorporaciones, y confío también en que aún nos llegue una cuarta, en forma de un center joven que siga la estela marcada por Erden y Stiemsma. ¿Un Jerome Jordan, por ejemplo?